Autor: Creser Jugando

  • `Todos los médicos debemos perder el miedo a preguntar por el suicidio´

    RESUMEN

    España es uno de los países del mundo con menos tasa de mortalidad por suicidios. Sin embargo, «esto no es un consuelo y nos queda mucho camino por recorrer». Esta ha sido la principal conclusión extraída de la VI Jornada ‘Nuevos desafíos, nuevas respuestas asistenciales en salud mental’ que, en esta edición, ha girado en torno al suicidio.

    El Hospital Gregorio Marañón ha acogido, de nuevo, esta iniciativa que ha abordado los diferentes desafíos a los que se enfrentan los profesionales médicos con el suicidio. En esta línea, Francisco Ferre, jefe de Servicio de Psiquiatría del Hospital Gregorio Marañón, ha identificado tres.

    El primero, referente a los médicos. «Los médicos de Atención Primaria y de todas las especialidades tienen que perder el miedo a preguntar a los pacientes ‘¿ha pensado usted en que la vida no merece la pena?’, ‘¿ha pensado usted que estaría mejor muerto?’. Eso es un primer mensaje para los médicos», ha señalado.

    En segundo lugar, Ferre ha destacado las acciones desde el punto de vista de administración sanitaria «en el sentido de que un intento suicida debe ser cuidado al máximo, debe ser atendido lo antes posible, porque sabemos que es justo los días después del intento cuando más riesgo hay de que se repita».

    En tercer lugar, «hay que perder el miedo a hablar de suicidio en los medios de comunicación, pero hay que hacerlo en términos de esperanza» porque, según ha comentado el experto a Redacción Médica, «siempre es posible evitarlo cuando hay un espacio donde escuchar al paciente».

    Antonio Alemany, director general de Coordinación de la Asistencia Sanitaria de la Comunidad de Madrid, ha sido el encargado de inaugurar la jornada, señalando que «la relación de los profesionales debe ser intensa para abordar el suicidio». En este sentido, ha explicado que desde la comunidad «se está formando a policías, bomberos y educadores sobre el suicidio».

    Dilemas éticos

    Sobre el suicidio asistido y la eutanasia, Diego Gracia, catedrático emérito de Historia de la Medicina y Bioética, ha centrado su exposición. En los últimos momentos de la vida de un paciente, surgen de los problemas éticos. «Un dilema consistirá en elegir el valor A o B. Si el paciente quiere morir, hay un problema ético entre la vida del paciente y el criterio de autonomía del paciente que ha elegido poner fin a su vida».

    En este punto, el experto ha querido diferenciar la eutanasia, definiéndola como «el acto que realiza el profesional en el cuerpo del paciente a petición explícita».

    «Es importante mejorar la valoración del riesgo suicida tras tentativas, así como la continuidad asistencial»

    Para Gracia, «los cuidados paliativos han acuñado un tema que es fundamental: cuando una persona dice que quiere morir, en realidad quiere decir que quiere vivir de otra manera. Los paliativos tienen la filosofía de control de síntomas yendo por delante del síntoma. La segunda es la comunicación abierta y la última, el apoyo emocional».

    Mejorar la asistencia

    «El suicido es un problema complejo, multifactorial», ha explicadoMercedes Navío, coordinadora de la Oficina de Salud Mental. Por esta razón, desde la Comunidad de Madrid «hemos querido ordenar la actuación de los profesionales que trabajan en la detección de las personas con problemas de salud mental y hemos llevado a cabo actuaciones en materia de facilitadores sociales, entre otras.

    Para Navío es importante el acompañamiento de las personas que han intentado suicidarse. Hace diez años, Francisco Ferre realizaba un estudio que reflejaba que solo el 21 por ciento de las personas que realizaban un intento de suicidio, tenían un seguimiento posterior en la red pública sanitaria.

    Por esta razón, para la coordinadora de la Oficina de Salud Mental, «es importante mejorar la valoración del riesgo suicida tras tentativas, así como la continuidad asistencial entre los servicios de urgencias y de salud mental».

    Fuente: https://bbc.in/2XPP3o2

     

  • Qué es la «depresión sonriente» y por qué es más peligrosa que los otros tipos

    Solemos pensar que una sonrisa es, en general, una señal de felicidad, ¿verdad? Pero hay personas que son capaces de sonreír, vivir momentos alegres y aún así tener sentimientos suicidas.

    Son personas afectadas por lo que popularmente se conoce como «depresión sonriente», aunque el término clínico preciso se llama depresión atípica, tal como especifica Olivia Remes, experta en ansiedad y depresión de la Universidad de Cambridge en un artículo en The Conversation

    Remes explica que es difícil identificar quién puede estar padeciendo la enfermedad precisamente porque saben enmascarar su estado de ánimo real tras falsas muestras de felicidad.

    También porque, muchas veces, son personas que no tienen ningún motivo aparente para estar tristes: tienen un trabajo, una casa, amigos y e incluso pareja e hijos.

    Pero hay algunos síntomas que pueden ayudarnos a detectar cuando alguien, o nosotros mismos, estamos deprimidos, pese a que podamos dar muestras de felicidad en momentos puntuales.

    Síntomas

    La Clínica Mayo explica que las señales varían de persona a persona, pero hay algunas claves:

    • Sentir una mejora temporal en el estado de ánimo en respuesta a buenas noticias o momentos positivos como recibir el mensaje de un amigo o recibir la felicitación de un jefe o jefa, pero después volver a sentirse decaído.
    • Aumento del apetito y aumento de peso.
    • Dormir demasiadas horas y aún así seguir sintiendo sueño durante el día (con otros tipos de depresión generalmente se duerme menos).
    • Sensación de aplomo y pesadez en brazos y piernas durante distintos intervalos de tiempo en un día.
    • Especial susceptibilidad a la crítica y el rechazo que puede acabar por afectar las relaciones personales y laborales.

    Más peligrosa

    La dificultad de percibir que una persona que, en apariencia se encuentra bien, en realidad está deprimida hace a este tipo de depresión más peligrosa que otras, asegura Remes en su artículo. Pero hay otros factores que agravan esta tipología, recalca la experta.

    Por un lado, el afectado tarda mucho más en buscar apoyo al no reconocer la enfermedad. Por otro, las personas que tienden a padecerla suelen tener personalidades con problemas para reconocer las emociones, así que trabajar desde un punto psicológico con ellas es mucho más complicado.

    Y lo peor, la capacidad de las personas con esta depresión de continuar realizando también sus actividades cotidianas puede ser contraproducente. Remes es muy clara en su artículo:

    «La fuerza que tienen para continuar con su vida diaria puede hacer que sean especialmente vulnerables para llevar a cabo planes de suicidio. Esto contrasta con otras formas de depresión, en las cuales las personas pueden tener ideas suicidas, pero no suficiente energía para actuar en base a sus intenciones».

    Para tratarla, la Clínica Mayo afirma que suele necesitarse medicación, terapia conversacional (psicoterapia), y cambios en el estilo de vida. Remes añade realizar ejercicio regularmente y practicar meditación porque, asegura, ha dado buenos resultados en la práctica clínica.

    Fuente: https://bbc.in/2XPP3o2

     

  • Los bomberos se forman en prevención de suicidios

    Un grupo de bomberos de Madrid lleva dos años formándose en prevención de suicidios ya que comprobaron que dependía de su forma de actuar y de sus conocimientos el éxito de intervenciones en crisis suicidas.

    En un intento de salto al vacío desde una cornisa o un puente, dependerá de la forma de escuchar, de la rapidez en colocar los colchones inflables, de la forma de sujetar a la persona o de saber si ya ha tenido un intento de suicidio anterior, el éxito del trabajo de un bombero en su intento de salvar la vida a cualquier ciudadano que está tan desesperado que quiere morir para dejar su sufrimiento.

    Un grupo de bomberos de Madrid lleva dos años formándose en prevención de suicidios ya que comprobaron que dependía de su forma de actuar y de sus conocimientos el éxito de intervenciones en crisis suicidas.

    En un intento de salto al vacío desde una cornisa o un puente, dependerá de la forma de escuchar, de la rapidez en colocar los colchones inflables, de la forma de sujetar a la persona o de saber si ya ha tenido un intento de suicidio anterior, el éxito del trabajo de un bombero en su intento de salvar la vida a cualquier ciudadano que está tan desesperado que quiere morir para dejar su sufrimiento.

    Este grupo de bomberos especializados en crisis suicidas quiso dar a conocer sus experiencias y decidieron apoyar la I Carrera Contra el Suicidio que se celebró en Madrid el pasado 11 de noviembre.

    Con este fin, los bomberos crearon un vídeo donde una joven intenta quitarse la vida y así dar a conocer este problema. Podemos ver el video en este enlace:

     

    Este vídeo, y su trabajo durante estos años, les ha permitido saber que hay otros bomberos en el resto de España que querían conocer su formación y experiencias, pues estos profesionales se encuentran con situaciones similares en todo el país.

    Con el fin de dar a conocer su trabajo y aprender de otros compañeros, este martes 19, miércoles 20 y jueves 21, profesionales de casi toda España se están formando en actuaciones en emergencias con personas con ideas suicidas.

    En estos tres días los bomberos van a aprender a realizar planes de intervención con clases teóricas y prácticas, a realizar rescates en altura, a utilizar los colchones para saltos desde grandes altura. Todos los asistentes han aprendido que muy pocas brigadas de bomberos tienen este pieza tan necesaria para rescates en altura, etc.

    Han dado cifras que han sorprendido a la mayoría de los profesionales cuando han indicado que cada día en la Comunidad de Madrid se suicida una persona o que en España sube esta cifra a 10, alcanzando la cifra de 3.672 suicidios los producidos en el año 2017.

    Ha resultado también sorprendente cuando han indicado que muchas personas se quitan la ropa cuando se van a suicidar, lo cual es una señal inequívoca de intervención inmediata cuando alguien empieza a desnudarse o a dejar el reloj o el teléfono fuera de su alcance, ya que es muy probable que si están en un sitio alto, se vayan a precipitar a continuación.

    También se han mostrado satisfechos al comprobar cómo en estos dos últimos años los medios de comunicación están dando más visibilidad a este problema de salud nacional. Han confirmado que este viernes van a estar como ponentes en la jornada que el diputado Iñigo Allí ha organizado en el Congreso de los Diputados  para hablar de la necesidad de crear un Plan Nacional de Prevención del Suicidio.

    Desde este medio de comunicación nos sumamos a la propuesta de este diputado confiando que por fin en España se piense en estas miles de familias que pierden a un ser querido cada año.

    Fuente: https://bit.ly/2GB2SBn

  • El suicidio, la respuesta más desesperada frente al sufrimiento

    En el mundo hay aproximadamente 800 mil suicidios por año. La Lic. Inés Maidana, especialista del Hospital Austral, explica qué es el acto suicida y cómo evaluarlo.

    Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), “el suicidio es un acto deliberadamente iniciado y llevado a cabo por un individuo con el conocimiento o la expectativa de que su resultado va a ser la muerte”. Un intento suicida, en cambio, puede tener o no a la muerte como el fin buscado; mientras que el riesgo suicida es la probabilidad que tiene una persona de intentar matarse.

    En el mundo hay 800 mil suicidios por año y corresponden al 1.6 % de todas las muertes. Se sabe que hay muchos más, pero no todos son registrados o algunos se computan como accidentes.

    La Licenciada Inés Maidana, integrante del servicio de Salud Mental del Hospital Universitario Austral, aseguró que “el acto suicida es la respuesta más desesperada frente a una situación de sufrimiento en el marco de la cual la persona no encuentra recursos para sortear la crisis circunstancial o vital que atraviesa en su propia estructura ni en su coyuntura”. Y agregó: “Por ende, el suicido es una respuesta de extrema patología, y a raíz de eso los profesionales de la salud mental nos vemos enfrentados al desafío más complejo: evaluar con exactitud las características del paciente, porque a mayor precisión diagnóstica, mayores serán las probabilidades de evitar las ideas suicidas o la concreción del acto”.

    Si bien ante los pacientes con potencial riesgo de quitarse la vida es difícil saber o detectar quién va a intentar un suicidio y quién no; o cuándo es inminente el acto suicida, hay criterios clínicos para evaluar que funcionan como una guía para la apreciación de las necesidades de tratamiento. Pero, hay que tener en cuenta que los factores que se evalúan en las escalas pueden variar con el tiempo y que por sí solos no indican la inminencia del suicidio.

    En muchos países el suicidio es una de las principales causas de muerte con entre 6 y 12 suicidios consumados por año cada 100 mil habitantes. Además, de cada 100 mil personas que viven en la Ciudad de Buenos Aires, 11 se suicidan cada año. Por otro lado, se considera que hay 23 intentos suicidas por cada suicidio consumado.

    “Es importante, por ejemplo, tener en cuenta la inminencia del acto suicida. Depende tanto de la intención clara de matarse como de querer morir en el mismo, de la falta de capacidad de dominio sobre sus propios impulsos y de no tener una red de contención. Así, es importante estar atento a los factores estresantes que rodean al paciente y que pueden desmejorar su estado clínico general (físico, somático, socioeconómico, etc.)”, sumó la licenciada Maidana.

    Es posible encontrar pacientes con riesgo suicida entre los que acaban de intentar matarse, entre los que consultan porque tienen ideas o impulsos de suicidarse, entre los que tienen conductas suicidas, o entre los pacientes que consultan por cualquier otra molestia. Y es fundamental estar atentos porque un mal diagnóstico aumenta el riesgo de muerte por suicidio.

    “Si detectamos en el paciente ideas o conductas suicidas, debemos evaluar si su posible riesgo de muerte es mayor al de la población general. También debemos valorar la intención suicida actual, así como observar sus controles internos y ambientales. Y, finalmente, si está en riesgo, instaurar las medidas de prevención y de tratamiento adecuadas”, agregó la Lic. Maidana.

    Fuente: https://bit.ly/2FXlGKH

  • «El duelo de una muerte por suicidio es mucho más difícil»

    La coordinadora del Observatorio del Suicidio de las Illes Balears destaca que el 80% de los que sobreviven dan las gracias al poco tiempo por no haber logrado quitarse la vida

    No hablar del suicidio aumenta el tabú. Hace que quienes se sienten lo suficientemente al borde del abismo como para pensar en hacerlo no se animen a hablar sobre ello y piden ayuda. Y también condena a los seres queridos de aquella persona que fallece por suicidio a un silencio a una «doble victimización». Así lo aseguró ayer la responsable del Observatorio del Suicidio de las Illes Balears, Nicole Haber, durante una jornada celebrada en el Hospital Can Misses destinada a profesionales de los medios de comunicación y a la que también asistió la jefa del servicio de Psiquiatría, Cristina Merino.

    «Hay dos muertes por suicidio por cada muerte de tráfico», apuntó Haber para dejar clara la magnitud que suponen estos fallecimientos, cuyo duelo, indicó, «es mucho más difícil» de afrontar que el de otro tipo de muertes. Esto, señaló, se debe a las preguntas que se hacen quienes quedan. El sentimiento de culpa. «Los ‘y si…’ y los ‘por qué’», apuntó la responsable del Observatorio, que indicó que se calcula que por cada fallecimiento por suicidio «hay seis personas sufriendo» en el entorno más cercano, aunque, en realidad, son muchas más si se tienen en cuenta amigos y compañeros de trabajo.

    Haber explicó que los hospitales de Inca y Son Llàtzer cuentan ya con un equipo específico para tratar sobre el suicidio y la idea es que, lo antes posible, dispongan de este grupo de profesionales todos los centros hospitalarios de las islas. En estos momentos, el Observatorio convoca reuniones cada dos meses con representantes de todos los hospitales.

    La psicóloga destacó la importancia de las asociaciones de familiares y amigos a la hora de ayudar a otras personas a superar que un ser querido se haya quitado la vida. También de los teléfonos de la esperanza: «Ya no los atienden, como antiguamente, voluntarios sino profesionales que saben cómo actuar». «En la mayoría de los casos se trata de una cuestión de tiempo», insistió la experta, que señaló que, muchas veces, la intención de acabar con su vida es algo «momentáneo». De hecho, indicó que la práctica totalidad de las personas que han sobrevivido a un intento de suicidio, se muestran contentas y agradecidas de no haberlo llevado a término. Eso sí, destacó que haberlo intentado en alguna ocasión es un factor de riesgo que, además, no se reduce con los años. «Puede hacer de ello 20 años, pero si ya lo intentaste podrías volver a hacerlo», señaló. «El 80 por ciento de ellas, al cabo poco tiempo se preguntan cómo pudieron llegar a pensar en quitarse la vida», continuó la experta.

    Haber explicó que un suicidio nunca tiene una única causa –«si fuera así estaríamos todos muertos»–, aunque afirmó que un hecho concreto puede ser «el detonante». Además, hizo hincapié en que detrás del 80% de suicidios hay un trastorno mental: depresión, esquizofrenia… Y muchas veces sin identificar. «Mucha gente no ve lo que le está pasando, aguanta, se prolonga durante meses, hasta que la mente hace crack», indicó.

    Fuente: https://bit.ly/2FXlGKH

  • Conductas parentales vinculadas al suicidio adolescente

    Una reciente investigación sobre las conductas parentelas y el suicidio en adolescentes, observó que el apoyo y compromiso emocional positivo de los padres con sus hijos es un factor clave para prevenir el suicidio.

    El estudio nacional del año 2012 patrocinado federalmente, muestra un vínculo significativo entre las conductas parentales y los pensamientos de suicidio entre adolescentes, de acuerdo con una presentación dada por dos profesores de la Universidad de Cincinnati en la conferencia de la Asociación Americana de Salud Pública, llevada a cabo este 2017.

    Los profesores Keith King y Rebecca Vidourek realizaron un análisis de datos de seguimiento de la Encuesta Nacional sobre Uso de Drogas y Salud del año 2012, la cual provee datos a nivel nacional (y estatal) sobre consumo de tabaco, alcohol, drogas ilegales (incluido el uso no médico de medicamentos con receta) y salud mental en los Estados Unidos.

    La encuesta incluía datos de 17.399 adolescentes de entre 12 y 17 años.

    Sus hallazgos mostraron que los niños de entre 12 y 17 años son significativamente más propensos a contemplar, planear e intentar suicidarse cuando sus padres no realizan ciertas conductas que les demuestren a los chicos que se preocupan por ellos. Sorprendentemente, los resultados mostraron que el grupo etario para el cual el impacto era más significativo, eran los niños de entre 12 y 13 años. Los niños de esas edades, cuyos padres no les decían que estaban orgullosos de ellos, eran casi cinco veces más propensos a tener pensamientos suicidas, alrededor de siete veces más propensos a formular un plan de suicidio y a hacer el intento, comparados con sus pares. De forma similar, los chicos de 12 y 13 años a los que los padres nunca les decían que habían hecho un buen trabajo o a los que nunca les habían ayudado con las tareas estaban a un riesgo excesivamente alto de suicidarse.

    Los autores creen que es de vital importancia que los chicos se sientan conectados positivamente con sus padres y familiares.

    Además resaltan que, aunque el riesgo de suicidio es menor en chicos más grandes (comparados con los de 12 y 13 años), sigue siendo alto si los papás no se involucran emocionalmente con sus hijos. Por ejemplo, los adolescentes de entre 16 y 17 años cuyos padres raramente o nunca les decían que estaban orgullosos de ellos, eran tres veces más propensos a tener pensamientos suicidas y casi cuatro veces más propensos a hacer un plan de suicidio e intentarlo.

    Aunque el hecho de que el riesgo sea más bajo en niños de 14 años para arriba sea esperanzador, probablemente se deba a que han encontrado otros mecanismos de afrontamiento para reemplazar la falta de compromiso parental. Sin embargo, dichos mecanismos muchas veces no son saludables, suelen involucrar el consumo de sustancias o conductas sexuales altamente riesgosas. Los autores señalan por último, que los resultados se mantienen a pesar del género o al raza.

    Igualmente es importante recordar el suicidio es un evento complejo y el hallazgo del estudio antes mencionado es solo uno de los factores involucrados. Otros estudios han encontrado que el tiempo que los adolescentes de entre 13 y 18 años pasan frente a la pantalla también está vinculado a las conductas suicidas, por ejemplo. Así mismo, se sabe que tener un padre que ha intentado suicidarse aumenta el riesgo también para sus hijos.

    Las investigaciones deben continuar para poder proveer mejores planes de prevención.

    Fuente: https://bit.ly/2DGGjZ3

  • Consejos para que el primer día de clases no sea traumático

    El primer día de clases, algunos niños y niñas llegan al aula con alegría e ilusión, otros lloran y patalean al ver que serán separados de sus padres y que se enfrentan a un nuevo espacio y a gente desconocida (maestro y otros niños).

    Adaptarse y aceptar estos cambios es, por lo general, una cuestión de tiempo, pero resulta más fácil si los padres y maestros actúan de manera conjunta y organizada para que este periodo de adaptación escolar no sea tan traumático.

    “El inicio de la escolaridad es un momento trascendental en la vida de la familia, el cambio atañe tanto a los niños y niñas como a los padres”, comenta la psicóloga Isabel Calatayud del gabinete psicopedagógico Creare.

    En ambos existe angustia de separación. Los padres —continúa la experta— ven el inicio de independencia de su hijo y tienen que aceptar que, a partir de ese momento, hay otra institución (además de la familia) que interviene en el proceso de desarrollo de su hijo.

    “Los niños se encuentran con una realidad inesperada, a la que no están acostumbrados y al ser la primera vez que éstos salen del ambiente familiar es natural que reciban un shock inicial, el mismo que en la mayoría de los casos debería durar sólo unos pocos días de llanto o quizá solamente de estupor pasajero”, explica German Burgoa, director general del Consultorio de Estimulación Temprana y Apoyo Familiar (Cetaf).

    Sin embargo —continúa el psicólogo—, hay otros niños a los que el proceso de adaptación les toma más tiempo de lo esperado con berrinches y llanto inconsolable.

    “La capacidad de adaptación responde a procesos personales, de acuerdo a las características individuales, al tipo de familia, el tipo de vínculos del niño con sus figuras parentales, cada niño va a tener una forma de enfrentar situaciones nuevas”, explica Calatayud.

    La psicóloga Tatiana Gutiérrez explica que “al niño puede costarle un día, una semana o más adaptarse al entorno escolar, pero si ya sobrepasa el mes, es necesario indagar particularmente el entorno familiar y el porqué este tipo de conducta se manifiesta en el niño”.

    LLORA Y NO QUIERE QUEDARSE

    Ante la posibilidad de que el niño o niña llore y no quiera quedarse en el centro, Burgoa aconseja “en un principio evitar los rituales largos, no llevarlo de vuelta a la casa, entregar al niño a la maestra y estar pendientes de que el proceso de inseguridad haya pasado rápido a través de una llamada al kínder o esperar que la maestra llame en caso de que sea muy difícil consolarlo”. Aconseja recogerlo los primeros días más temprano y felicitarlo por el tiempo de permanencia (no traerle regalos ni nada parecido).

    Calatayud señala que ante esta situación, se puede trabajar con la familia, sugiriendo que dejen al niño por un corto periodo en aula e ir incrementando los tiempos de forma gradual hasta que logre cumplir el tiempo establecido.

    Recalca que es de gran ayuda que la escuela tenga actividades lúdicas de recibimiento durante al menos una semana, donde la actividad se inicie con un juego de interacción, padres-hijos y maestras, para facilitar la separación.

    Gutiérrez explica que “en situaciones en las cuales el llanto del niño o de la niña sea pasajero, lo que se espera del papá o la mamá es que lo dejen en la puerta del curso y posteriormente retirarse de la institución. Esto ayudará a que su proceso de adaptación sea menos traumático y se acostumbre más rápidamente a su nueva rutina diaria”.

    “Entretanto, la maestra deberá distraer al niño con algún juguete, llevarlo a pasear por los ambientes de la institución o realizar algún juego para que el niño se tranquilice”, dice la especialista. “Una vez que suceda esto, se debe indagar el porqué del llanto para que él comprenda también que se está atendiendo a sus aflicciones”, acota.

    Los expertos realizan algunas sugerencias que se pueden ir realizando con antelación en casa para que este cambio no sean tan brusco.

    1. Comenzar la adaptación en casa. Para que el inicio del kínder o escuela no suponga un cambio brusco en los hábitos diarios del niño, es necesario, en las semanas previas, adaptar de forma progresiva los horarios de sueño y las comidas.

    2. Hacerlos partícipes de la elección del centro y los materiales. Calatayud aconseja hacer partícipes a los niños y niñas en la búsqueda de la institución o centro y que sepan que uno elige el que consideran el mejor para su hijo y que confían en el lugar seleccionado.
    “Es bueno visitar la institución en repetidas oportunidades y que conozca los espacios, dejar que juegue ahí e interactúe con el personal de la institución”, dice la experta.
    Es importante también preparar con ellos el material escolar.

    3. Los padres deben mostrar seguridad. “Los padres deben mostrarse seguros y los niños se sentirán seguros”, explica Burgoa .
    Señala que se debe confiar en el lugar y las personas a cargo, delegándoles a ellas la responsabilidad de acoger de manera cariñosa pero a la vez firme, de manera que los niños y niñas puedan apoyarse en su maestra.
    “Tras una larga travesía, los padres eligen la mejor opción para el inicio de la escolaridad de sus hijos. Por tanto, deben dar un voto de confianza a la institución y al personal”, comenta Calatayud. “No olviden que los padres primerizos son ellos, la institución ya tiene experiencia en este proceso”, señala.

    4. Desdramatizar las despedidas. Las despedidas deben ser breves y alegres. Es recomendable evitar los chantajes afectivos de tipo “si lloras me pongo triste” y mentir al niño con frases como “vengo enseguida”, “ya vuelvo” o irse sin que se dé cuenta. Hay que recordarle siempre que se volverá a recogerle. En el caso de situaciones de tensión, con llantos y rabietas, se debe responder con ternura y comprensión pero con firmeza, para que no piense que con sus protestas puede prolongar la despedida.
    Burgoa señala que se “debe dejar al niño en manos de la maestra a cargo, sin mucho ritual y palabrería”.

    5. Manifestar una actitud positiva. Es necesario evitar los comentarios negativos o utilizar el colegio como amenaza.
    Para transmitirle seguridad y tranquilidad es recomendable contarle cosas buenas del colegio, hablarle de las actividades divertidas que pueden hacer en el aula o de los amigos nuevos de su edad que puede encontrar.

    6. La puntualidad, clave en el proceso. Tardarse para llevar o buscar al niño en su primer día es un mal precedente, esto le puede producir angustia y hasta sentimiento de abandono.
    Es importante recogerlos a la hora en punto o llegar minutos antes.
    “Cuando tardamos en recogerlos, podemos provocar sentimientos de abandono y soledad, lo que hará que el niño o la niña no quiera retornar al kínder los siguientes días”, explica Burgoa.

    7. Mostrar interés. Para reforzar la adaptación del escolar, los padres deben demostrar su interés por sus actividades, preguntarle a la salida de clase qué ha hecho, cómo lo ha pasado o los nombres de los compañeros nuevos a quienes ha conocido.

    8. Comunicación fluida con los maestros. Los padres deben mantener una comunicación fluida con los maestros y estar atentos a lo que la maestra y/o el psicólogo del colegio puedan recomendar para facilitar la adaptación del niño. Además de estar predispuestos a escuchar para que este proceso sea exitoso.

    Fuente: http://www.lostiempos.com/tendencias/bienestar/20180131/consejos-que-primer-dia-clases-no-sea-traumatico

  • La importancia de mamá

    Nuestra madre es, sin lugar a dudas, el ser más importante de nuestra vida, como nosotras somos los seres más importantes de la vida de nuestros pequeños. Mamá fue la responsable de cuidarnos todos los días, de alimentarnos, de levantarse por las noches para ver si dormimos como angelitos, nuestra madre fue el primer objeto de amor. De ella dependía nuestra futura salud psíquica, como nuestro comportamiento también va forjando la salud psíquica de nuestros hijos.

    Toda madre tiene con sus hijos una conexión que va más allá de todo, que es inexplicable superando lo racional. La sola presencia de la madre basta para que el pequeño se calme. Es quien le brinda la contención de saber que no hay porque preocuparse: mamá siempre esta aquí.

    Tanto para las nenas como para los varones, mamá será la persona que despertará su libido y para las niñitas es un modelo para imitar. Por eso es normal que las peques usen los zapatos de mamá para jugar, se cuelgue sus collares y juegue con sus muñecas a ser madres.

    Todos contamos con distintos vínculos y relaciones a lo largo de la vida, pero el único incondicional es el de la madre, aunque los hijos ya sean adultos, es normal y esperable que la madre lo telefonee a diario.

    Y con el paso del tiempo, cuando los bebés se vayan convirtiendo en adolescentes y ya empiecen, muy de a poco su propio destino, nos conformaremos con ser pensadas, seremos felices sintiendo que nos quieren hasta el cielo. Por eso, cuando decimos que madre hay una sola no referimos al número sino a la función que ella cumple en nuestra vida, sin importar si mamá es biológica o adoptiva, su amor, es lo más importante para nosotros.

    Vía | Ser Padres Hoy

    Fuente: https://www.elbloginfantil.com/importancia-mama.html

  • El riesgo de suicidio se incrementa drásticamente en los meses posteriores de las autolesiones en adolescentes

    Los adolescentes que han realizado algún tipo de autolesión se enfrentan a un alto riesgo de suicidio en los meses posteriores. Así lo demuestra un paper reciente de la ya conocida revista Pediatrics (PDF) y que vuelve a remarcar la imperiosa necesidad de contar con intervenciones clínicas especialmente diseñadas para este periodo de alto riesgo.

    Las autolesiones pueden definirse como conductas que causan directa o indirectamente daño a los tejidos del cuerpo sin una intención suicida (aunque puede incrementar el riesgo) y que cumplen una función para reducir el malestar emocional. En Psyciencia hemos publicado dos excelentes artículos que explican esto muy bien: Mitos y realidades en torno a las autolesiones y ¿Qué es la autolesión? funciones y mitos, así que recomiendo leer a profundidad.

    La investigación presente se desarrolló en Estados Unidos y revisó los datos de 45 estados para determinar cual es el riesgo de suicidio en los meses posteriores al episodio autolesivo no mortal de 32,395 adolescentes que tenían entre 12 y 24 años de edad.

    TENÍAN 46 VECES MÁS RIESGO DE MORIR POR SUICIDIO EN LOS 12 MESES POSTERIORES A LAS AUTOLESIONES NO MORTALES

    Sus resultados demuestran que el 17% de los adolescentes evaluados había cometido repetidamente algún tipo de autolesión (lo que demuestra que es más frecuente de lo que la mayoría de las personas cree) y el 0.15% había muerto por suicidio.

    Así también se pudo conocer que los adolescentes del grupo de autolesiones tenían 46 veces más riesgo de morir por suicidio en los 12 meses posteriores a las autolesiones no mortales. Al evaluar las diferencias según genero se encontró que los varones tenían 4 veces más riesgo de morir de suicidio que las mujeres. Una posible explicación se encuentra en la reticencia que suelen tener los varones para buscar ayuda psicológica.

    Para concluir los investigadores resaltan que los servicios de salud mental deben tomar como prioridad la salud y seguridad de los adolescentes luego de autolesionarse, especialmente en los meses posteriores cuando parece que los adolescentes están mucho mejor y que ya no intentarán lesionarse. Para ello los autores proponen la restricción de medios letales y mejorar el acceso a relaciones de sostén (amigos y apoyo familiar) e incrementar el monitoreo controlado de los síntomas suicidas de los adolescentes.

    Referencia del estudio original:

    Suicide After Deliberate Self-Harm in Adolescents and Young Adults

    Fuente: https://www.psyciencia.com/el-riesgo-de-suicidio-se-incrementa-drasticamente-en-los-meses-posteriores-de-las-autolesiones-no-fatales-en-adolescentes/

  • La importancia de la amistad en la infancia

    Todos necesitamos amigos pero los niños aún más porque esas relaciones les harán comprender un mundo diferente fuera de la familia. Desde que los niños son muy pequeños, la amistad es una parte fundamental de la infancia. Las verdaderas amistades ayudan a los niños a ampliar horizontes, a fomentar la confianza en uno mismo y a compartir alegrías.

    Las amistades en la infancia no son sólo diversión y juegos, son relaciones positivas que tienen profundos beneficios para el desarrollo de los más pequeños. Una estrecha amistad en la infancia aumentan los sentimientos de autoestima y es que como dice el refrán: ‘Quien tiene un amigo, tiene un tesoro’.

    La amistad para el niño hasta los 5 años

    Aunque los bebés y los niños más pequeños pueden disfrutar de pasar tiempo con otros niños, los niños no crean verdaderas amistades (amistades basadas en el reconocimiento mutuo, la confianza, dar y tomar) hasta alrededor de los 5 años.

    Es muy importante que los padres eviten etiquetas como ‘tímido’, o frases del tipo, ‘le gusta estar solo’, ya que puede afectar a la vida del niño durante toda la vida. Lo que resulta necesario es que los padres ayuden a su hijo a jugar con otros niños y si las situaciones causan estrés al niño lo ideal es redirigir la atención del niño a un juego o a otro juego y recordarle que no está solo.

    La amistad para el niño de los 6 a los 10 años

    A estas edades las amistades empiezan a tener otro significado para los pequeños. Las amistades que los niños hicieron en el colegio en el aula infantil son realmente importante para ellos. Los niños amigos del colegio suelen comportarse mejor en la educación primaria.  Alrededor de los 6 años también pueden comenzar las peleas entre los niños, pero también desarrollan amistades basadas en la confianza.

    Los padres a estas edades es importante que les ayuden a escucharle cuando les cuenten las cosas y también a reconocer los sentimientos, a valorar los diferentes resultados y a modelar la resolución de conflictos de forma adecuada.

    La amistad para el niño desde los 10 hasta los 18 años

    Pero cuando los niños entran en la preadolescencia y durante toda la adolescencia, la amistad juega un papel principal en sus vidas ya que pasarán más tiempo con los amigos que con la familia.

    Pero, ¿qué pasa si tu hijo el amigo de tu hijo es una mala influencia? Como padres tendréis que estar precavidos por si algún amigo es una mala influencia, pero sin acusar directamente. Evitar los juicios negativos y las críticas, lo que es primordial es tener una puerta abierta al diálogo y a la buena comunicación con tu hijo. Para conseguir esto te tendrás que basar en el respeto, el apoyo y la comprensión y dejar de lado el autoritarismo.

    Fuente: https://www.guiainfantil.com/articulos/educacion/valores/la-importancia-de-la-amistad-en-la-infancia/